Tras redactar la primera parte de este capítulo, pretendo avanzar un poco más de lo que debería aunar esa parte de mi teoría política que versa sobre la “Revolución Cultural Positiva”.
Recientemente hemos podido conocer la sentencia del Tribunal Supremos sobre la negativa a la objeción de conciencia. Una vez más, un organismo público (en este caso, uno que debería velar como el que más, por el cumplimiento de los derechos básicos que ampara nuestra Constitución): traiciona a los valores de la misma.
Ante tal panorama, cuanto menos desolador, cobra más fuerza mi posicionamiento frente a las reglas de juego que decimos disfrutar. Sin duda, debemos refundar nuestro sistema constitucional.
El otro día, recibí un correo donde se reproducía la conversación entre un ciudadano español y otro de los USA. Las diferencias eran clamorosas. Una de ellas, el de los USA, la expresaba de la siguiente manera: “vivís en un país para ricos”. ¿Por qué? Pues bien, por el sin fin de impuestos abusivos que tenemos que pagar.
Los pilares de dicha reforma, entre otros, debería contemplar: reforma del sistema fiscal, organización del Estado de las Autonomías, Estado del Bienestar y el sistema judicial. Sin olvidar lo más importane: la educación. Todo ello inspirado en unos valores y principios que respeten y reconozcan a la persona humana como tal.
Como dije hace unos días, para ello, debemos sacudirnos el polvo, y convencernos de una vez por todas que, España se construye entre todos. No sirve de nada, y de poco o nada ayuda, el quedarse sentado en el sofá diciendo…” Estos políticos, no hacen nada”.
Recordad: el problema no es quienes empezaron esto, sino nosotros que no hacemos nada para cambiarlo.
Que hacer, pues bien, ¡¡be Pro-active!! Hay movimientos latentes de descontento frente a la clase política. Gente dispuesta a dar la cara para contrarrestar esta deriva a la que nos está llevando la izquierda de nuestro país.
Pero para ello, para poder materializar una alternativa de gobierno real, en España, y en Cataluña (CC.AA. donde vivo) es necesaria una revolución cultural previa. Por ahora, tenemos a la ciudadanía contaminada/engañada por los versos sueltos del falso socialismo. Con tópicos como: “la derecha son los ricos”, “los de derechas son fachas”, “la derechas pasa de los trabajadores”,“son retrógradas”, y así muchas memeces.
Y yo os digo, la derecha bien articulada, en la que yo creo: la liberal-conservadora, es la única capaz de sacarnos de los despropósitos a los que nos tiene acostumbrada la izquierda. La única alternativa capaz de presentar una alternativa de gobierno eficaz y seria.
En definitiva, de lograr que Cataluña, Valencia, Madrid….España, sea un Estado lo más pequeño posible, y una Nación próspera. Donde los ciudadanos puedan gozar de su libertad en su máxima expresión; que no es otra que aquella responsable y basada en algo más profundo que el “Carpe diem”.