Como avancé hace unos días, era de esperar que, en cualquier ofrenda floral que estuviera el Partido Popular, seríamos recibimos con pitidos y con algún que otro insulto. No es nada novedoso.
Lo que viene siendo tradición es que en el día de hoy, la mal llamada “Diada Nacional”, año tras año, reúna a menos adeptos. Claro signo de que el nacionalismo está en regresión. Por ello, como cada año son menos, se ven obligados a realizar más ruido (este año se han inventado los 100 años de la estelada, y veremos con qué nos sorprenden el año siguiente). En definitiva, es un día (entendido desde el prisma nacionalista) para aquellos frustrados que sueñan con una utópica nación catalana y que optan por sacar sus sentimientos más primarios.
Desgraciadamente, no comprenden que muchos ciudadanos como yo, entendamos este día como el día de nuestra Comunidad Autónoma, un día que ha de aunar sentimientos y en ningún caso generar divisiones.
Pero como es un problema que viene de muchos años… Confío en que algún año el sentido común salga a la calle y encontremos eso que comenté hace unas semanas, la “misión común como nación”, esa es la clave, para que salvemos todas estas tonterías, y de veras, nos preocupemos en mejorar nuestro día a día.