Hoy después de tener una conversación con la señora de limpieza de mi planta, me he decido a escribir sobre los momentos difíciles que está pasando ella, para recordar que, al lado nuestro hay mucha gente que necesita, por lo menos, ser escuchada.
Me comentaba cómo ella cobrando 800 euros, recién separada y a cargo de una hija de 15 años, tenía que hacer frente a los gastos de alquiler, colegio, comida, etc. Realmente la pobre estaba muy desanimada ante tal panorama…Hay que sumarle además que, lleva varios días en que no para de tener desperfectos en la casa. Primero goteras, luego el calentador, etc.
La mujer me comentaba que lo peor ha sido ver a su hija esta mañana llorar, fruto de la impotencia; al darse cuenta que todo eso no podían arreglarlo, dado el elevado coste que sumaría…
La verdad que después de hablar con esta mujer, me he quedado “tocado”. La grandeza de esta mujer, reside en el punto de vista que le da a las cosas, que por cierto comparto. Ella me decía que todo esto, servía para algo. Ole!!
Eso es lo que suelo pensar yo cuando las adversidades se convierten en compañeras de viaje. La clave desde mi punto de vista, es darle sentido a la vida. Es entonces cuando los sacrificios, los sinsabores, etc. Componen una sinfonía que se llama felicidad. Será entonces cuando los malos momentos sean un mal menor. La clave está en la actitud que adoptamos frente a ellos.
¡¡Que nos sirva para valorar más las cosas!!
Si señor… olé!