Este es el titular de la contra de La Vanguardia de hoy que, se merece una reflexión en voz alta ya que me ha provocado que me atragante desayunando. ¡Impresentable!
El personaje en cuestión Walter Riso, dice ser terapeuta de pareja. Ojo a las parejas que acudan a tal persona.
A pocos meses de contraer matrimonio y colaborando en la redacción de diversos cursos sobre dicho tema, estoy disfrutando de mucha literatura y profundizando sobre el amor: puedo hablar con conocimiento.
Así pues, me permitiréis que haga una crítica sobre la animalada que este señor se ha permitido expresar.
Estamos en tiempos dónde el amor, por desgracia, se entiende como algo meramente corpóreo olvidando que en el Amor, se pueden reconocer tres niveles, dónde el último y más importante es fruto de nuestra inteligencia:
- Atracción Física
- Enamoramiento
- Voluntad.
Como dice muy bien Pedro Manglano ” Cuando la Voluntad quiere lo que el enamoramiento le propone, entonces nace el amor”.
Ello ya demuestra que el “flechazo” o el “enamoramiento” sólo, no permiten que la relación alcance su plenitud. Es la Voluntad la que puede unir sentimiento y decisión, la que permite conocer en lo más hondo a la persona amada, la conoce con sus defectos y los acepta, la quiere, y quiere que sea más, lo mejor que pueda. Se entrega. Eso es AMOR y el fundamento de cualquier relación.
Unido a esto hay una característica intrínseca a la palabra Amor que es Fidelidad, a pesar de que chirríe en muchos oídos de esta sociedad: FIDELIDAD con mayúsculas.
Los bienes materiales desmerecen y disminuyen cuanta más gente los pose, cosa que no pasa con las realidades espirituales.
Pues bien, el hombre al no ser un espíritu, expresa su amor a través del cuerpo en distintos grados (guiado por la inteligencia). No es lo mismo dar un abrazo a un amigo que dar un beso a tu novia…
En el Amor cuando la entrega es total, cuando incluye la intimidad corporal ha de ser exclusiva y única, a una sola persona, sinó deja de ser completa. ¿Porqué? Pues porque lo determinado por la materia sólo puede ser poseído plena y absolutamente por uno sólo.
Nos entregamos a la persona con la que uno ha decidido casarse, y se entrega por completo a ella o él y no a otros. En caso de no ser así se traiciona al fundamento del matrimonio. Luego implica exclusividad, que a la vez fidelidad y lealtad.
Por tanto, lo de “puedes ser infiel a tu pareja sin dejar de serle leal” no tiene fundamento y es una majadería.Según la RAE lealtad es: el cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien. A pesar de que este señor proponga hacer malabarismos con la propia vida el blanco es blanco y el negro es negro.
Esta propuesta sitúa el centro de gravedad en uno mismo y no en la persona amada. Se fundamenta en el error y en la mentira o autoengaño. Luego está condenada al fracaso más absoluto.
Según Walter, entendiendo esta manera de lealtad, el único problema estaría en la “cantidad”. No obstante siempre que estuviera pactada sería leal….¡ Y olé!
Es una lástima que haya personas que sigan empeñados en querer hacer del Amor, todo lo contrario: egoísmo y autosatisfacción, cuando en sí mismo sólo se entiende el Amor hacia la persona amada.
Como siempre digo, queda mucho por conquistar…..Yes, we can!
Gran artículo. Lástima que la publicidad de debajo anuncie “mujeres casadas buscan hombres para citas de alto nivel”
Muy bien dicho. Un abrazo, crack!
Brillante…y muy sutil
Reinaaaaa!!!! Gracias….
Ignacio!
molt bona entrada!! A mi també em va indignar aquesta contra de La Vanguardia.
Gràcies David…es una llàstima que el dir qualsevol cosa sigui gratuit.
El que dius es molt maco. Llastima que a vegades hi ha
persones que no podem arribar. Pero si transmitir.